Jul 7, 2016

La Torre de Breogán



Me he referido ya a la fundación de La Coruña según la leyenda de Hércules y Gerión. Pero hoy voy a relatar la que se relaciona con la antiquísima torre de Breogán, que es muy anterior a la de Hércules y posiblemente, más auténtica.

Breogán fue un poderoso jefe de una de aquellas tribus de los celtas a quienes llamaban ártabros los latinos, que designaron también con el nombre de Portus Magnus Artabrorum al hoy puerto de La Coruña, como también llamaron Brigantium a esta ciudad.

La ciudad estaba situada en una pequeña isla, hoy unida al territorio por la parte moderna construida sobre el istmo de arena, y en ella gobernaba Breogán. Las pequeñas barcas de mimbre recubiertas de cuero se abrigaban en la pequeña ensenada de San Amaro.

Cerca de allí, en una de las orillas de la costa que forma una colina de poca altura, Breogán hizo construir una gran torre en la parte de la isla más próxima al mar abierto. Aquella torre podría servir de guía a los navegantes. Podría, también, encendiendo en su elevada plataforma una gran hoguera, transmitir a grandes distancias durante la noche ciertas señales, como, por ejemplo, la arribada de aquellas grandes naves de los comerciantes fenicios que venían a comerciar con los habitantes de la Galicia; una orden de reunión, un peligro que amenazaba, o cosa parecida, de utilidad para las citanias de las proximidades.

Una tarde de otoño, cuando la atmósfera es clara y transparente, Ith, el hijo de Breogán, subió a lo alto de la torre y desde allí oteó el horizonte. En la lejanía del mar, allá en los confines donde parece que se juntan las aguas con el cielo, le pareció divisar entre las brumas de la distancia otra tierra desconocida. El deseo de saber lo que habría en aquel lugar hasta entonces ignorado hizo nacer en su imaginación la idea de una apasionante aventura.

Pidió consentimiento a su padre para organizar una expedición y lo consiguió. Tal vez al otro lado del mar hubiese piedras que pudieran trabajarse para fabricar armas y herramientas; o el precioso metal amarillo con el cual se labraban preciosas joyas; quizá riquísimas frutas o semillas parecidas a la cebada o el centeno, u otras útiles para la alimentación o el vestido; maderas, lino para sus ropas, otros animales, otras gentes con quienes comerciar...

La expedición se realizó. Antes de la partida, Breogán recomendó a su hijo que hiciera el viaje montado en su caballo, sin apearse de él hasta que llegara; sólo así podría tener la certeza de volver a su tierra con facilidad.

Y de esta manera fue como los celtas de Galicia llevaron a Irlanda su civilización. Por esto se encuentran en Irlanda las mismas citanias o castros de casas circulares, iguales a las de nuestro
país, y las preciosas torques de oro, emblema de los jefes, y semejantes nombres de ríos y lugares; y hasta la misma gaita, con parecidos temas musicales.

Esta leyenda de Breogán, o Bregór, y su torre, situada en la antigua Brigantium, existe también en Irlanda. Pero, ¿es solamente una leyenda?


En la peña del polvorín de Monte Alto, próxima a la torre, hay representado un grupo de hombres, mujeres y quizá niños o gentes del pueblo, en forma esquemática de cruces; algunas de estas cruces están dentro de círculos, ¿navíos? Y hay un hombre a caballo, ¿Ith, cuando va a embarcarse para la expedición? Desde luego, que aquello algo representa o algo recuerda a perpetuidad. La peña del polvorín es un monumento histórico, indudablemente.